La reducción de riesgo de desastres debido a fenómenos hidrometeorológicos

M.I. Edith Bonilla López

M.I. Edwin Fernando Zetina Robleda 

Antecedentes 

Los desastres son aquellas disrupciones en el funcionamiento de una sociedad, que surgen a partir de su interacción con peligros o amenazas y las condiciones de exposición, vulnerabilidad y capacidad de respuesta, resultando en impactos y daños sobre la población, bienes materiales, económicos y ambientales (UNDRR, s.f.a). Se pueden clasificar a partir de diferentes criterios, por su origen y por el tiempo de ocurrencia. En el primer caso, hidrológico y climatológico, y para el segundo, en súbitos y lentos (Bello et al., 2020). En el caso de los desastres generados por fenómenos hidrometeorológicos, las sequías son del tipo climatológico y lentas, mientras que las inundaciones, son del tipo hidrológico y súbitas.  

El término de Reducción de Riesgo de Desastres (RRD), de acuerdo con CENAPRED (2023), surge como una necesidad de llevar a cabo acciones sistemáticas útiles para analizar y disminuir los elementos que constituyen el riesgo, reduciendo los factores que causan los desastres para así poder evitar o mitigar los daños y pérdidas. A nivel internacional existen diversos instrumentos, como la Agenda 2030, el Marco de Sendai o el Acuerdo de París, los cuales tienen relación con la RRD (Bello et al., 2020). En particular, Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se vinculan con la gestión del riesgo de desastres, por ejemplo, aquellos provocados por fenómenos hidrometeorológicos; mientras que el Marco de Sendai, tiene como objetivo perseguir la construcción de resiliencia ante las amenazas naturales y humanas. Ambos marcos comparten enfoques complementarios para lograr el desarrollo sostenible y resiliente bajo la perspectiva de la RRD (UNDRR, s.f.b).

La RRD por fenómenos hidrometeorológicos

Bello et al. (2020) comentan que, a nivel mundial, en 2019, si bien las epidemias fueron responsables del mayor número de pérdidas humanas, las inundaciones provocaron el 21% del total de las muertes causadas por desastres. Asimismo, indican que, para el caso de Centroamérica y México, los desastres más frecuentes ocurridos entre 1970 y 2019, fueron inundaciones (34%) y tormentas (28%).

Para el caso de las sequías e inundaciones, Ward et al. (2020) sugieren una transición en el manejo de los peligros por estos fenómenos: de un enfoque por separado a uno de gestión conjunta, debido a que ambos eventos ocurren dentro del mismo ciclo hidrológico. Destaca la necesidad de incrementar el conocimiento de las interacciones físicas entre ambos extremos.

Dependiendo del fenómeno, las medidas para la mitigación de los daños causados por el desastre suelen caracterizarse como estructurales y no estructurales. Las medidas no estructurales se enfocan en aspectos relacionadas con cambios en políticas y regulaciones para reducir el riesgo y son efectivas en cuanto a costos y tiempos de implementación (Yang & Liu, 2020); por su parte las medidas estructurales se refieren a intervenciones físicas y tangibles que involucran la construcción o modificación de infraestructuras y elementos del entorno para reducir los riesgos.

En cuanto a los desastres generados por inundaciones, no todos los impactos son negativos. En algunos casos, las inundaciones permiten el mantenimiento de los ecosistemas, la recarga de acuíferos y humedales, el movimiento de sedimentos y nutrientes, entre otros beneficios. Para la RRD y la gestión de inundaciones, se incluye la planeación del manejo del agua y cultivos mediante la creación de políticas públicas, así como impulso a la sensibilización y educación. A diferencia de las sequías, se deben de plantear acciones de corto plazo. Hegger et al. (2014), recopila algunos tipos de manejo de inundaciones, como las estructuras de defensa, prevención con planeación espacial para evitar zonas de alto riesgo, mitigación con diseño adaptado a inundaciones y uso de edificios, preparación para respuesta y recuperación.

La Sociedad Meteorológica Norteamericana define a la sequía como “un periodo de clima anormalmente seco, cuya duración es suficientemente prolongada como para causar desequilibrios hidrológicos significativos” (AMS, 2013). Dicha duración, puede ir de meses hasta a años, por lo que, el seguimiento del desarrollo de las sequías puede resultar ventajoso para la toma de decisiones, ya que permite llevar a cabo acciones para cada una de las etapas de este fenómeno (antes, durante y después). Un enfoque para contar con información en el caso de este fenómeno es la modelación dinámica y estadística, a pesar de que se requiere de información para periodos largos y escalas espaciales grandes. Para los pronósticos, se están empleando diferentes modelos de Inteligencia Artificial, como redes neuronales, modelos híbridos que combinan técnicas de redes neuronales y lógica difusa y algoritmos denominados máquinas de vector soporte (Yang & Liu, 2020). Para una adecuada gestión del riesgo ante sequías, resulta necesario el establecimiento de medidas adaptadas a sus diferentes etapas, cuyo objetivo sea minimizar el riesgo de los impactos en la economía, la sociedad y el medio ambiente. Estas medidas pueden agruparse en preventivas o estratégicas, operativas, organizacionales, de seguimiento o restauración.

Caso de México

En México, a nivel gubernamental se han generado mecanismos para dar atención a la gestión integral del riesgo de desastres y su reducción. En la década de los 80’s, se creó el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) y el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) para coordinar a los órdenes de gobierno para la prevención de desastres y atención a emergencias, basados en investigación, monitoreo y análisis de peligros y vulnerabilidades (CENAPRED, 2021; CENAPRED, 2016). En este mismo marco, se promulgó la Ley General de Protección Civil.  

En cuanto a inundaciones, México cuenta con el Programa Nacional Contra Contingencias Hidráulicas (PRONACH), que se basa en el programa de Reducción de Riesgos por Desastres de la ONU, el Programa Asociado para el Manejo de Crecientes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y los requerimientos técnicos del CENAPRED (CONAGUA, 2019). Dentro de las acciones que contempla se encuentra la conformación del Atlas Nacional de Riesgos por Inundación, los programas contra contingencias hidráulicas, la determinación de zonas federales de corrientes y cuerpos de agua y el pronóstico hidrológico. 

De manera paralela, el Programa Nacional Contra la Sequía (PRONACOSE) busca la articulación de instrumentos existentes para tener un enfoque preventivo del manejo de la sequía. Entre estos instrumentos se encuentran los lineamientos, el Monitoreo de la Sequía a nivel nacional actualizado cada 15 días, los acuerdos de carácter general por inicio y conclusión de emergencia por ocurrencia de sequía severa, la creación de la Comisión Intersecretarial para la Atención de Sequías e Inundaciones (CIASI), el Mapa Probabilidad Amenaza Sequía, el Mapa Semáforo Preventivo por Sequía a nivel municipal, los Programas de Medidas Preventivas y de Mitigación a la Sequía (PMPMS) por Consejo de Cuenca y los Programas de Medidas Preventivas y de Mitigación a la Sequía (PMPMS) para ciudades (CONAGUA, 2022). 

Bello et al. (2020) reportan que todos los estados de México cuentan con alguna estrategia de reducción del riesgo de desastres. Sin embargo, Alcántara et al. (2019) señalan la necesidad de contar con mecanismos financieros, políticos y administrativos para poder implementar las políticas de ordenamiento territorial, buscando el bienestar, seguridad humana y sostenibilidad ambiental. Además, sugiere que la Gestión Integral del Riesgo de Desastres debe basarse en evidencia científica.

Comentarios finales 

En resumen, cuando hablamos de la Reducción del Riesgo de Desastres es posible abarcar una amplia gama de escenarios. En el caso de los fenómenos hidrometeorológicos, la dualidad de las sequías e inundaciones ocupa un lugar importante en el estudio de eventos extremos y la gestión del riesgo. Comprender la naturaleza de estos eventos y estar preparados para sus posibles efectos es esencial para la resiliencia de la sociedad ante sequías e inundaciones y la mitigación de sus impactos negativos.  

Debemos revertir la manera en la que se da respuesta a las emergencias, invirtiendo el enfoque de arriba abajo, hacia uno donde la atención al desastre surja a nivel local y no dependa exclusivamente de la toma de decisiones a nivel federal. Aunque la prevención funge como uno de los mayores pilares para la RRD, también se debe dar mayor impulso a las medidas de mitigación del riesgo y de esta manera, poder avanzar hacia el alcance de los ODS relacionados. 

En este sentido, se puede redistribuir o replantear los enfoques de mitigación y la asignación de responsabilidades, tanto a nivel local y federal, sobre las medidas estructurales y no estructurales. Otro aspecto por continuar impulsando es la comunicación del riesgo, para que se incremente la consciencia y percepción de los riesgos por inundación y sequías. 

A pesar de los avances significativos que México ha logrado en cuanto a la reducción de riesgos ante sequías e inundaciones, es importante reconocer que aún enfrentamos desafíos considerables en esta área. La naturaleza cambiante de los riesgos climáticos y los fenómenos hidrometeorológicos exige una evaluación continua y una adaptación constante de nuestras estrategias, no basta con establecer planes y medidas en un momento dado; debemos estar dispuestos a revisarlos a profundidad y a validar su eficacia en la práctica.  

La RRD no se trata sólo de un ejercicio administrativo, sino de una necesidad crítica de responder a preguntas como ¿Se han reducido efectivamente los riesgos? ¿Hemos protegido a las comunidades vulnerables? ¿Se están preservado nuestros recursos naturales y la biodiversidad? Al comprender qué estrategias han tenido éxito y cuáles necesitan mejoras, podemos optimizar los recursos y garantizar que nuestras acciones sean lo más eficaces posible.  

El trabajo está lejos de terminar, solo a través de esta constante mejora y adaptación podremos lograr un futuro más seguro y resiliente para todos.

Referencias 

Alcántara-Ayala, I., Salinas, M. G., García, A. L., Rueda, V. M., Orozco, O. O., Aguilar, S. P., Velázquez, D. R., Lucatello, S., Rivera, N. R., Núñez, R. A. T., Venegas, M. U., & Rangel, G. V. (2019). Integrated disaster risk management in Mexico: Reflections, challenges, and proposals from the academic community seeking a transformation on policy making. Investigaciones Geograficas, 98. https://doi.org/10.14350/rig.59784 

AMS. (2013). Information Statement. 19 September 2013 AMS Council. American Meteorological Society. https://www.ametsoc.org/index.cfm/ams/about-ams/ams-statements/statements-of-the-ams-in-force/drought/  

Bello, O., Bustamante, A., & Pizarro, P. (2020). Planificación para la reducción del riesgo de desastres en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Comisión Económica para América Latina y el Caribe 

CENAPRED. (2016). Misión y visión del Centro Nacional de Prevención de Desastres #CENAPRED. https://www.gob.mx/Cenapred/Articulos/Mision-y-Vision-Del-Centro-Nacional-de-Prevencion-de-Desastres-Cenapred

CENAPRED. (2021). Qué es el Sinaproc y cómo se consolidó en nuestro país. ¡Entérate! https://www.gob.mx/Cenapred/Es/Articulos/Que-Es-El-Sinaproc-y-Como-Se-Consolido-En-Nuetro-Pais-Enterate-271588?Idiom=es

CENAPRED. (2023). Enaproc imparte el curso Reducción del Riesgo de Desastres 2023. https://www.gob.mx/cenapred/articulos/enaproc-imparte-el-curso-reduccion-del-riesgo-de-desastres-2023

CONAGUA. (2019). Programa Nacional Contra Contingencias Hidráulicas (PRONACCH). https://www.gob.mx/Conagua/Acciones-y-Programas/Programa-Nacional-de-Prevencion-Contra-Contingencias-Hidraulicas-Pronacch

CONAGUA. (2022). Programa Nacional Contra la Sequía (PRONACOSE). https://www.gob.mx/Conagua/Acciones-y-Programas/Programa-Nacional-Contra-La-Sequia-Pronacose-299759

Hegger, D.L.T., Driessen, P.P.J., Dieperink, C. et al. (2014). Assessing Stability and Dynamics in Flood Risk Governance. Water Resour Manage 28, 4127–4142. https://doi.org/10.1007/s11269-014-0732-x 

UNDRR. (s.f.a). Disaster. https://www.undrr.org/quick/11964 

UNDRR. (s.f.b). Disaster risk and the 2030 Agenda for Sustainable Development. https://www.undrr.org/disaster-risk-and-2030-agenda-sustainable-development#sdg-grid 

Ward, P. J., de Ruiter, M. C., Mård, J., Schröter, K., van Loon, A., Veldkamp, T., von Uexkull, N., Wanders, N., AghaKouchak, A., Arnbjerg-Nielsen, K., Capewell, L., Carmen Llasat, M., Day, R., Dewals, B., di Baldassarre, G., Huning, L. S., Kreibich, H., Mazzoleni, M., Savelli, E., … Wens, M. (2020). The need to integrate flood and drought disaster risk reduction strategies. Water Security, 11. https://doi.org/10.1016/j.wasec.2020.100070 

Yang, T. H., & Liu, W. C. (2020). A general overview of the risk-reduction strategies for floods and droughts. Sustainability (Switzerland), 12(7). https://doi.org/10.3390/su12072687